Taking Over Of My Last Breath

No olvides tu historia ni tu destino.

En Terapia

Desperté del otro lado de la cama de mi hermano. Él, aunque siempre lo niegue, estaba roncando, lo que me dio pauta para salir de la habitación sin molestarlo.

Salí del cuarto y me estiré, sólo había dormido unas cuantas horas, pero eran las suficientes para recuperar las fuerzas necesarias. O al menos para mi.

Regresé a mi habitación y me miré al espejo. ¡Dios mio! ¡Qué cabello me cargaba! Lo hice para atras para no verlo, lo mejor sería darme una ducha y continuar con los planes del día.

Apenas salí del baño y vi un mensaje perdido en el celular, era Michelle. Desde hace unos días nuestra comunicación había sido constante, ella estaba por llegar a Londres y yo me había ofrecido para recibirla en mi casa. No podía hacer menos por ella, era una de mis mejores amigas.

Le respondí tan rápido como se movieron mis dedos en un mensaje de texto. No podía ir a recibirla, o al menos no a tiempo. Tenía una cita programada desde hace mucho y no puedo moverla. Mi abuelo y mi hermano no me lo permitirían.

Apenas saludé a mi abuelo y le regresó el brillo a los ojos, parecía muy decaido.

- ¿Qué tienes?
- Nada pequeña, nada.
- No eres un buen mentiroso ¿sabes? - mi abuelo apenas arqueó los labios cuando me dio un beso en la frente.
- ¿Tu hermano ya se levantó? - preguntó omitiendo el tema anterior.
- No, creo que no. - abrí la puerta del refrigerador y saqué la botella del jugo de naranja - yo lo dejé dormido y roncando.
- Muy bien... - dijo sin darle importancia al tema - bueno, voy a salir y volveré temprano.
- Ni te preocupes - le interrumpí - voy de salida también, pero vuelvo tarde. Iré a recibir a una amiga al aeropuerto y luego llego aquí, no te preocupes. - me adelanté a decir.
- ¿Y a qué hora llegarás a la fiesta?
- A tiempo, como siempre.
- No te va a dar tiempo de arreglarte.
- No si me quedo platicando contigo - le sonreí, le di un beso en la frente - me voy, ya le dije a Sam que fuera por Michelle al aeropuerto y que después pase por mi con... Ted.

Mi abuelo me dio otro beso en la frente y salí de la habitación.

Ted. Ese era el nombre de mi... doctor. Me caía bien, he de admitir que es una buena persona, además me ha tratado desde que era pequeña y se ha ganado mi confianza, sin embargo jamás le he podido decir por su especialidad, así que sólo digo que es mi terapeuta. Es mejor que decir que es mi "Psiquiatra".

- Maya, ya puedes pasar.

Me levanté de la sala de espera y entré directo a su consultorio. Entré a la sala blanca con techo azul, era un lugar bastante reconfortante, todos los muebles tenían un estilo muy moderno, su escritorio, sus sillas, hasta su mesita de centro. Lo único diferente de ahí era su diván, era como de esos viejos sofás café, acojinado, y con esos botones tan setenteros. Alguna vez le pregunté a Ted porqué era lo único diferente de su consultorio y me dijo que era su diván de la suerte, y como todo supersticioso, no se quería deshacer de él.

- Maya - nos saludamos de beso. No podía evitarlo, Ted era muy guapo y tenía esa apariencia de adulto joven, seguro y varonil. Además, esos ojos azules le eran demasiado favorecedores.
- ¿Cómo estás Ted?
- Muy bien ¿Y tú?
- También. - me invitó a sentarme en el diván. Siempre sentada, jamás me ha gustado acostarme, desde pequeña me resistía. Cuando era más pequeña sentía que si me volvía a acostar después de tener tantas pesadillas las volvería a tener.
- Bueno Maya, dime... ¿qué me quieres contar?

Pregunta difícil. Cuando era más chica no le contaba nada, nos la pasabamos una hora sentados, mirándonos sin decir una palabra. No podía contar nada, no sabía qué decir. Para mi, contar mis sueños y mis temores era como revivirlos, pero poco a poco, con el pasar de los años le pude decir al fin qué soñaba, mis pesadillas.

Suspiré fuerte.

- ¿No has vuelto a soñar? - lo negué con la cabeza - ¿segura? - lo volví a negar. - ¿qué pasa Maya?
- No lo sé. No he vuelto a tener sueños como tal, pero...
- ¿Pero...?
- Es que ya no veo nada. Ahora sólo tengo como sensaciones. - Ted asintió y anotó en su libreta. - Es como todo lo que viví en mis sueños de antes, pero... sin ver nada.
- ¿Todo es negro o no recuerdas lo que soñaste?
- Todo es negro. Es como apagar la pantalla, pero seguir escuchando los gritos y al lobo.
- Ok. - volvió a anotar.

El lobo. Así le decía a la cosa que siempre atacaba mis sueños, era esa bestia gigante que llenaba todo lo que veía de sangre, muerte y desesperación. Ese ser era mi pesadilla.

- ¿Todo es igual?
- Casi...
- ¿Casi? ¿Por qué?
- Pues, por momentos escucho los mismos gritos, pero ahora reconozco voces.
- ¿De quienes?
- No lo sé. Son voces que gritan desesperados por proteger a los niños.
- ¿Qué más dicen?
- Son dos voces, la de un hombre y una mujer que ordenan correr a los niños, y esconderse. Están tan desesperados que no distingo bien todo. Sólo siento su terror y apremio por protegerse.
- ¿Del lobo?
- Supongo.
- Muy bien. - hizo otra anotación - Maya, necesito que me digas cuándo volvieron estas voces, todos estos sueños.
- Como hace un mes. Primero era todo negro con los gritos, y ahora sigue siendo negro pero con estas dos voces.
- ¿Y los niños dicen algo?
- No, sólo gritos.

Tuve que apretar el pecho. Recordar todo lo que sueño me pone mal y pálida, siento que me baja la presión y me tengo que morder los labios para no llorar. Ted sonríe, siempre sonríe y después me dice su discurso sobre los sueños y la relación que estos tiene con aquello que pudo haber pasado cuando murieron mis padres.

Claro que todo parecía como una mala película de terror, y al principio mi abuelo pensaba que ese había sido el problema, una mezcla entre sueños, películas y realidad. Que estaba confundiendo la muerte de mis padres con una película y los cuentos que me contaba Henry. Al principio lo creí. Era mi imaginación, pero con tantos años soñando lo mismo comenzaba a pensar que tal vez un lobo mató a mis padres, y no un hombre con pistola.

Me dio una receta con los antidepresivos de siempre. Era una forma de mantenerme controlada. Tomé la hoja y agendamos una nueva cita en dos semanas. Le di de nuevo un beso en la mejilla y salí de ahí. Miré mi celular y vi que Sam ya me esperaba en la puerta del edificio. Michelle ya debe estar con él.

Salí del consultorio y miré la receta. La doblé y guardé en mi bolsa. Iría directo a la caja donde guardo todas las recetas para jamás surtirlas. Estaba harta de las medicinas, de estar en mi estado zombie cuando las tomaba.

Soy una actriz y como tal debo tener todos los sentimientos del mundo para interpretar a mis personajes, ya no me importaba si sufría con mis propios sentimientos, haría todo lo necesario para seguir siendo yo y no sólo una victima de medicinas.

Además...

Soñar con el lobo era la única forma de recordar la voz de mis padres.

Croward, Anthony Croward

Nota: Para este capitulo pueden escuchar las siguientes canciones, están en orden, en cuanto se agregue el reproductor las agregare a la lista. Espero les guste :D

http://www.youtube.com/watch?v=KT2klkXfJzw
http://www.youtube.com/watch?v=nqhhXvJp0nE&feature=related



Un débil sonido de un latido de corazón se iba extinguiendo en el ambiente, una piel rosada se iba tornando pálida, y los ojos que tenían un brillo se perdió mientras la mujer cerraba sus ojos y había decidido aceptar su muerte, que sería más placentera que lo que provocaba su muerte.

El joven de cabellos castaños, de piel blanco rosáceo, se limpio la gota que había resbalado por una esquina de sus labios ahora más rosados, poso suavemente el cuerpo ya sin vida de la mujer entre un montón de hojarascas que se había encontrado en el camino. Su mejor alimento desde hace dos días. Miró su reloj y se dio cuenta de que iba unos minutos tarde para nuevamente el primer día de clases. Aún no sabía bien porque se tomaba la molestia en ir a esos lugares, lo único que encontraba eran profesores diciéndole que hacer a lo que él odiaba con todo su ser.

Se sacudió el polvo de su chaqueta negra, y se fue alejando del bosque donde había invitado a la mujer a “dar un paseo”, quitaba algunas ramas de su camino con sus manos, media aproximadamente un metro con ochenta y muchas ramas estaban a la altura de su cara. Le encantaba ver como era que las mujeres accedieran tan fácil a lo que el les pedía, e incluso se limitaran solo a responder con un movimiento de cabeza a lo que él les pedía.

Mientras recorría el bosque en camino a su auto a su mente lo abordaron los recuerdos cuando empezó lo que hoy en día es, recordó que un día como hoy hace tantos años atrás había dejado de ser el joven que daba todo lo que el era por los demás, el que confiaba en las personas. Aquel joven de piel más blanca, desgarbado, el menos popular de su escuela, pensaba que tenia mucha suerte por salir con la chica más bonita de la escuela y que su mejor amigo fuera el popular jugador de americano.

FLASHBACK


-Regresa cuando estés listo Anthony… no tengas prisa – me repetía una y otra vez John, un amigo de la secundaria que jugaba en el mismo equipo donde estaba yo, media menos que yo pero me hartaba con su platica, se había enterado de lo que me habían hecho Jason y Emma, yo solo quería que se callara y me dejara marchar a gusto de Glen Trool Village para llegar al maldito bosque de Galloway que era el más grande y más cercano, donde estaría rodeado de inertes arboles que no me estarían viendo como el estúpido que había sido traicionado por su mejor amigo y la mujer que el amaba hasta hace unos días.

No le respondí nada más solo hice una mueca, suspire hastiado, ya que no pretendía seguir hablando no estar presente en el lugar, tome la ultima mochila que me faltaba por subir a la camioneta vieja que pertenecía a mi difunto padre, pensaba venderla para conseguir dinero, pero sería casi imposible que a alguien le interesara una vieja camioneta negra de los 70’s. Gire la llave y encendí el motor, maneje sin mirar atrás hasta llegar lo más lejos posible del lugar donde mis penas me ahogaban.

Desempaque las cosas necesarias y no tarde mucho en acomodar todo o era que el tiempo me había dejado de importar y no sabía cuánto tiempo me había llevado en arreglar todo, corte un poco de leña con el hacha que me había traído, la noche finalmente había llegado y la fogata era lo único que iluminaba mi alrededor, ni siquiera una estrella se veía en el cielo debido a la cantidad de arboles, no dejaban ver el cielo oscuro, así de solo estaba.

Miraba fijamente las llamas sin ponerle atención realmente, solo recordaba su risa que podía iluminar toda la habitación, su voz suave pero con fuerza suficiente para guiar, su cabello negro suave como seda, su piel rosácea, suave al tacto, sus ojos verdes mirándome, solamente a mi, recordando esos labios rojos que sabían como besarme y hacerme pensar lo que ella quisiera, que solo me engañaron hábilmente, yo de estúpido me las creí todas sin saber que ella planeaba escapar con aquel al que llamaba mejor amigo, hermano… Ahora sabia que mi suerte solo era una bomba de tiempo que pronto termino por explotar, aquel estúpido que me llamaba “hermano”, me estuvo engañando con la mujer de mi vida, ahora sabia que se veían a mis espaldas desde hacia meses y por no querer “herirme” al decirme de frente que yo solo había sido un imbécil por enamorarme de ella y por haberlo considerado a él mi amigo, prefirieron irse, marcharse a Irlanda, muy lejos de aquí para que no supieran nada más de mi.

Por más que recordaba algún indicio de que yo estuviera siendo engañado no podía encontrarla, sus ojos siempre me veían solamente a mi cuando estábamos los tres, el jamás mencionó alguna indirecta ni siquiera una mirada inapropiada hacia ella, me habían estado engañado por completo, eso y, que yo era un idiota por no haberlo notado.

El crujir de las ramas detrás de mí interrumpió abruptamente mis pensamientos, tome el hacha que estaba junto a la madera que estuve cortando para la leña, ahuyentaría al animal que quisiera acercarse pero para mi sorpresa no fue un animal... no del todo, era otra cosa, un hombre. Lo cual me tranquilizo, pero su mirada fija en mi me incomodaba, ¿que querría de mi?, ¿qué hacia ahí? en ese lugar apartado y bajo la densa oscuridad del bosque... eso lo descubriría un par de minutos después.

-¿Qué busca por aquí? ¿Se ha perdido? – le pregunte pero no baje el hacha, desde que había sido traicionado no confiaría en nadie más, y menos en aquél hombre que vestía todo de negro, su ropa estaba algo sucia y el poco cabello negro que tenia hojas secas.

-Es mejor que se marche, no hay nada para usted aquí – no me importo ser descortés, no volvería a portarme bien con nadie, pero no me dijo nada y menos se marcho, alce más el hacha como si fuera a lanzársela

-Con un carajo, le estoy diciendo que se largue de aquí, ¿qué es retrasado mental o por qué chingados no se mueve? –

De un momento a otro no supe como pero de un par de zancadas se fue directo hacia a mi derribándome, pensé haberle dado con el hacha pero no parecía que le hubiera afectado en lo absoluto, luche e intente resistirme, pelear por mi vida pero… ¿para qué? ¿Con qué propósito? No había nada ni nadie por quien vivir, era mejor abrazar a la muerte que sería placentera y tranquila. Deje de luchar, me rendí y pude sentir mi vida terminar.

No sabia si pasaron horas o días el tiempo que estuve inconsciente, lo que me despertó fue mi garganta seca quemándome, y al tratar de abrir los ojos un intenso ardor me obligo a cerrarlos de nuevo. Poco a poco fui soportando el ardor, lo primero que note al poder abrir bien los ojos es que seguía tirado a un lado en lo que "anoche" era mi fogata, al apoyarme para levantarme note que mi sudadera tenia manchas ocre lo que me lleno de temor al pensar que el tipo ese me hubiese dejado mal herido. Toque mi cuello donde me había atacado, no tenia marca alguna, solo estaba manchado con mi sangre ya seca.

Pensaba tomar mi camioneta para manejar hasta encontrar a alguien que me ayudara y viera que era lo que me sucedía, pero escuche a dos personas cerca de ahí platicar, caminaban hacia mí, fui directo hacia ellos, pensaba que se encontrarían cerca por como los escuchaba hablar tan claro y nítido. Curiosamente se encontraban a menos de 2km, estaba por pedirles ayuda, parecían tener entre unos 50 y 60 años, sus cabellos blancos los delataba, uno de ellos llevaba un vendaje en su mano con sangre, parecía que había tenido algún accidente. Algo nuevo dentro de mí se apodero, no pensaba claramente pues solo podía oler su sangre, escuchaba el latido de sus corazones, sus rostros habían cambiado de expresión, ahora me veían asustados. Deje de pensar y me abalance a ellos, tomaba su sangre y me sentí más vivo, fuerte y poderoso.

PRESENT


Aquel que me había atacado y terminado con mi vida me había dado un regalo especial, me había dado una vida eterna dejando atrás aquel estúpido mortal que había sido. Hasta ahora no sabia porque no había terminado con mi patética vida y no me interesaba saberlo, solo quería vivir a mi manera, sin preocuparme por nadie más que por mí. No me importo en absoluto marcharme de la pequeña ciudad donde vivía, no me importo nada de lo que había sido porque si de algo estaba seguro es que jamás volvería a ser aquel hombre que daría su vida por alguien más, prefería la vida que llevaba ahora, viviendo con los lujos que yo quisiera, saciando mi sed cada vez que lo deseara, viajando a donde quisiera sin que nada ni nadie me detuviera, teniendo a cualquier mujer en mi cama y teniendo el poder de dejar o terminar con la vida de quien quiera.

Vivía complaciéndome solamente a mí, en todos estos años no ha habido algo que no cumpliera, de vez en cuando entraba a alguna escuela para matar el aburrimiento corrompiendo a toda alma inocente que pudiera existir, aquella alma que no hubiera conocido aun lo que era la maldad.

Llegue a la universidad y entre al salón en donde se suponía que me tocaba alguna clase, ya había empezado y podía escuchar al señor que estaba enfrente aclarar su garganta, lo mire hasta que me senté al final del salón, me quite los lentes Ray Brand que había “encontrado” en un auto.

Todos me miraban, me agradaba, miré al profesor, un hombre muy común, se notaba que era una persona frustrada de no haber cumplido con sus sueños de juventud y ahora atormentaba a sus alumnos solo para tener un momento de felicidad, lo mire con una sonrisa burlona y le dije:

-Puede continuar con su magnífica clase – unas risas y unos murmullos se escucharon en el ambiente.

El profesor me miro con desprecio, como si mirara algo echado a perder, pude notar sus venas marcarse en su cuello, mas le valía no meterse conmigo si es que quería seguir dando su patética clase.

-Ya que nos hace el honor de entrar a la clase porque no se presenta a sus compañeros señor…? – espero mi respuesta, la sonrisa burlona seguía presente en mi rostro, me levante de mala gana y mirándolo desafiante le dije:

-Croward, Anthony Croward – sus ojos mostraron temor al ver los míos, eso me hizo sonreír más – Será todo un placer - mire a los demás estudiantes que me miraban con curiosidad, otros desafiantes, y una que otra mujer mirándome con deseo – estar en esta clase – me volví a sentar y me coloque los lentes.



Muy amable Alan P. por leer y darme valiosisimos consejos para mi capitulo! =)

La Vida es Bella

La vida no siempre es como uno espera o planea.


Mi nombre es Nathan y mi vida es "perfecta"...


Desperté temprano revolviendome el cabello, era fin de semana y por lo menos hoy se me permitia hacer lo que quisiese, asi que tome una ducha y me vesti con los primeros vaqueros gastados que encontre, una camiseta sencilla y la chaqueta de cuero que tanto odiaba Padre. Tomé de la mesilla de noche las gafas oscuras y las llaves de la moto, si, padre y madre tambien se escandalizaron cuando la compre lo recuerdo como si hubiese sido ayer en lugar de hace un año.


Acababan de aceptarme en Oxford y ambos padres estaban henchidos de orgullo, asi que cuando sali a celebrarlo con Nat, y dado que Nat me dijo que no queria salir porque debia estudiar (si, Nat es la mas Nerd de la clase, estudia medicina y aun asi es mi mejor amiga), decidi ir a dar una vuelta yo solo, cuando la vi en el escaparate no me pude resistir y la compre, fue amor a primera vista.


-Como es posible que un abogado ande en semejante cosa?- mi madre miraba con una mueca de desprecio mi nuevo medio de transporte, no si para un abogado no pega, pero dado que no me dejan estudiar musica...

-La devolveras enseguida Nathan, te comprare un auto a tu altura- la mirada de mi padre era severa y parecia no admitir negativas, pero claro, estan ante el amo y señor de las contrastaciones
-No padre, si quieres comprame el auto, pero la moto no la devuelvo, no es que vaya a ir al campus en ella y con el traje que uso para la escuela- ...aunque seguro que ligo mogollon si llego en la Harley...


Reia entre dientes mientras bajaba las escaleras, heme aqui un año despues con mi amada Harley y ademas con un deportivo gris oxford cortesia de mi padre, "para su abogado lo mejor" puse los ojos en blanco mientras entraba en la cocina y me sentaba en una de las sillas altas del desayunador mmm madre preparo waffles.



Madre sonreia al verme de tan buen humor, pero la sonrisa no le duro tanto cuando examino detalladamente mi atuendo, casi podia leer en las arrugas de su frente el veredicto: vago. Sonrei y le di un beso en la frente mientras me servia jugo uno de estos dias tenia que admitir lo guapo que me veia vestido asi, mi padre ya se habia ido a la oficina.


-Deberias vestirte mejor si es que vas a salir con Naty- me reprendio madre mientras ponia un par de waffles recien hechos en mi plato.
-Nat me acepta como soy madre- conteste testarudo mientras bañaba los waffles con jarabe de arce y unas cuantas fresas -ademas ni que fuera una cita, solo iremos al cine ahora que consegui que se apartara de sus libros

Puso los ojos en blanco y como sabia que no me haria cambiar de parecer se sirvio su desayuno y comimos en silencio. Al terminar me levante y lleve mi plato a la cocina, le di un beso en la coronilla en señal de despedida y sali pitando de ahí que se me hacia tarde y no fuese a arrepentirse Nat.

Apenas aparcar la Harley, Natalie me esperaba en el porche de su casa con la nariz pegada, literarmente, a un libro de embriologia, cruce el jardin en un par de zancadas y me quede de pie frente a ella con gesto de frustracion, ni se habia movido.

-Uno de estros dias vas a olvidar lo que es la interaccion humana y terminaras casada con tu enciclopedia- musite en tono burlon mientras le tendia la mano para ayudarla a levantarse
-llegas tarde- reclamo sin mucho animo de discutir
-ni me digas, mama intento que me vistiera como la gente- rode los ojos ayudandola a subir a la moto y poniendole el casco -sostente con fuerza pequeña

Rei entre dientes y arrancamos hasta la plaza comercial mas cercana, me puse en fila para comprar las entradas mientras ella "decidia" que peli veriamos, me apostaba la paga de todo el mes a que veriamos la primera que hubiese de tipo clasico, romantico. Fuimos a la dulceria por unas palomitas y un par de sodas grandes. Le entregue los boletos al encargado y nos condujo hasta la sala, yo llevaba las manos ocupadas con las bebidas y las palomitas, la deje pasar cuando encontro dos asientos vacios y una señora de avanzada edad le dio un golpecito en el hombro a su marido:
-miralos Isaac, son tan adorables las parejas de jovencitos, ellos me recuerdan a nosotros cuando me llevabas de paseo...- tuve que aguantarme la risa, cuando nos sentamos le pase su bebida a Nat y las palomitas.
-todo bien cariño? O necesitas algo mas para disfrutar la funcion?- le pregunte a Nat con cara de niño bueno aguantandome la risa, le pase un brazo por los hombros y me acomode para disfrutar la funcion. La señora volvio a suspirar soltando su chachara del amor juvenil a su marido

Cuando salimos la lleve a comer y despues a su casa, porque insitia en que tenia mucho que estudiar.
-algun dia me agradeceras que te sonsaque para que te distraigas, iras a la fiesta por la noche no?- le di un beso en la mejilla y la mire entrar en su casa. Me encamine a la harley pero mire el reloj, aun era temprano, tenia tiempo de sobra para cambiarme e ir a la fiesta... Tome el movil y marque -Amy! Hola preciosa que tal estas? Tienes planes esta tarde?- me recargue con gesto chulo sobre la harley mientras hablaba.

Si, definitivamente mi vida es perfecta...

Primera palabra en mi diario

“Henry”. No podría ser otra palabra, única y sencillamente por ser precisamente la persona en la que he estado pensando de un tiempo para acá. Podría haber escogido iniciar con las propias iniciales de mi nombre, sin embargo no lograría darle el mismo enfoque.

La palabra Henry encierra muchas cosas. Más que sólo un nombre, más que un amigo, compañero, cómplice, alguien a quien admirar, una ilusión; la ilusión más importante desde que tengo uso de razón.

Desde muy pequeña, exactamente desde la perdida de mis padres en ese fatal accidente, del que casi no recuerdo nada, causante de que por más que trato de recrear sus imágenes no se tracen bien en mis recuerdos, he vivido con mi familia adoptiva.

Mi tía y tío, mis padres adoptivos, me dieron una familia, trajeron también una hermana menor con ello, a mi adorada prima Nat, quien es mi mejor amiga, mi ángel, que me ayuda dándome ánimos a vencer a mi timidez. Nos confiamos todo. Es la única que está siempre que la necesito.

Las modas siempre han sido mi gran pasión. Amo tomar un lápiz y tener la facilidad para dar vida sobre papel entre líneas a cosas que las personas disfrutaran. La emoción me embarga al ver a personas importantes con mis mejores diseños.

Espero algún día ser lo suficientemente valiente, segura de mi para alcanzar mi anhelo, pararme en una pasarela, aunque dudo tanto de mi, la confianza no es lo mío. Sueño con un día verme flotar, como a diario veo a las modelos de la agencia, en ese precioso camino, seguido por tantas miradas curiosas, ojala el terror me deje en paz alguna vez.

Dentro de un par de horas me enfrentaré a una aburridísima fiesta de alta sociedad, sin embargo tengo una sonrisa dibujada. No puedo dejar de lado la emoción, todo a causa de verlo, después de un par de meses. De mirarme reflejada en sus preciosos ojos color esmeralda, de respirar su aroma delicioso.

Tan ilusionada estoy que cree un par de vestidos hermosos. Lo bueno sería que me atreviera a usarlos, se quedaran guardados en mi armario, sustituidos por un modelo más sencillo que también diseñe.

Están tocando a mi puerta. Son gritos de Nat amenazándome que si no me quiero perder ni un minuto de la fiesta debo apurarme ya. Traducción sino quiero perderme el mirarlo correr.

Prometo platicarte como me fue pronto. Deséame suerte.
Hasta la próxima, esperando que sea una de las mejores noches de mi vida.
I. S. W.

Honestidad

Creo que jamás he sido honesto con nadie.

Suspiré una vez que abrí mis ojos. El olor de su habitación era dulce, como el de pera, dulce y asfixiante. Me estiré y aclaré mi garganta esperando no despertarla. La miré de reojo y sólo pude notar su cabello rojo revuelto y su hombro descubierto. Fruncí el ceño, no recordaba su rostro y creo que no necesitaba hacerlo.

Me levanté con cuidado al extremo de la cama y recargué mi rostro en mis manos, estirándolo para intentar despertar del todo. Bostecé. Aun tenía sueño, pero mis obligaciones me llamaban y estar más tiempo con ella era una pérdida del mismo. Por fin me paré y empecé a buscar mi ropa tirada en el piso. Me vestí en silencio evitando que ella se diera cuenta, pero cuando me puse la camisa ella se estiró abriendo los ojos. Me vio de pie y se levantó exaltada.

- ¿A dónde vas Henry?
- A mi casa.
- ¿Por qué tan temprano?
- Ya es muy tarde cariño - le sonreí al notar su rostro triste - Tranquila, regresaré - mentí.
- ¿En serio? - asentí y ella esbozó una sonrisa. Se quitó las cobijas de encima y fue a donde estaba yo, me abrazó y me besó el cuello - Te voy a extrañar.

No respondí, sólo sonreí. Ella de nuevo me besó con pasión y yo no pude más que dejarme llevar. Me llevó de nuevo a la cama y me desabotonó. La volteé dejandola echada en la cama, besé su cuello, su pecho y su torzo, rozando con mis manos su delicada piel. Ella quería continuar con lo que dejamos la noche pasada, pero yo me detuve.

- Me tengo que ir.
- No te vayas Henry... - dijo entre suspiros - no me dejes sola.
- No te voy a dejar sola... - me levanté abotonandome de nuevo. - ya te dije que regresaré. - me acomodé el cabello frente a su espejo. - Nos vemos.
- ¿Me llamaras?
- Tan pronto llegue a casa. - me acerqué a darle un beso en la frente - adios.

Tomé mis cosas y me fui.

Una vez en mi coche me volví a echar. Me quedé pensando en esa chica... obviamente no le iba a llamar, la conocí una noche antes en un bar, ella lloraba desconsolada porque la dejaron plantada, así que yo amablemente le hice compañía, la escuché hablar y ella encontró en mi un confort. La verdad era que yo no la había escuchado, no le había puesto atención, yo sólo simulaba una sonrisa mientras imaginaba todo lo que podíamos hacer juntos.

Sin que ella se diera cuenta de cómo, terminamos besandonos y llegando a su departamento como dos bestias salvajes alimentando nuestros instintos. Y estuvimos así sólo hasta satisfacer nuestras necesidades.

Pero eso se estaba conviertiendo en una rutina para mi.

Desde hace tiempo las mujeres, el alcohol y el sexo de habían vuelto una adicción, una satisfaccion que provocaba placer. Yo mismo trataba de evitarlo, pero  todas las noches era igual.

Estaba harto, cansado, y esa rutina me estaba sacando de mis planes y metas originales.

Llegué a casa donde Maya estaba dormida y mi abuelo leyendo en la biblioteca. Él notó mi ausencia y dijo que me estaba esperando.

- ¿Pregunto a dónde fuiste?
- ¿No lo imaginas? - mi abuelo puso los ojos en blanco, y yo sonreí sinicamente. - No te pongas así, como si no lo hubiera visto antes en otra parte. Además, yo no tengo a nadie a quien rendirle cuentas, no como otras personas que...
- ¡Basta Henry! - me calló - Deja de decir estupideces.
- La abuela Marie no pensaba que esas fueran estupideces.

Mi abuelo frunció el ceño severamente, a lo que sólo pude sonreir satisfecho y darme la media vuelta para llegar a mi cuarto.

La verdad era que mi abuelo no tenía la culpa, o no era por imitar su ejemplo, pero siempre me molestaban sus clases de "moral" cuando él no lo había hecho. Todoa hablaban de mi abuelo como un ser responsable y de gran educación, lo que me asustaba era que hablaban de mi padre de la misma forma.Yo no lo conocí, no recuerdo ninguna conversación con él, lo único que conservo de ellos es un cuadro enorme y el dinero que juntaron las herencias. Sólo eso.

No tengo ni un recuerdo de ellos, nada. Ni siquiera un vago sueño, o una ilusión de nada. Desde el día de su "misteriosa muerte" no recuerdo nada en absoluto. En esa parte he envidiado a Maya. Ella era tan pequeña, una bebé practicamente, pero los sigue viendo en sueños, y sus pesadillas conllevan siempre a ellos y cómo murieron. Yo no recuerdo nada.

Todos dicen que soy el vivo retrato de él, todos dicen que soy como él en el caracter. Lo que me dolería es que no tenga la imagen que siempre he creado de él para que termine siendo alguien como yo.

- ¿Henry? - Maya abrió la puerta lentamente y se asomó - ¿Acabas de regresar?
- Sí... ¿Me estabas esperando?
- No - supe que mentía. la conocía bastante bien - pero quería saber que estabas bien - me miró detenidamente - parece que estas bien.
- ¿Y cómo dormiste?
- Bien... - de nuevo mintió, las ojeras que tenía la delataban - pero aun tengo sueño.
- ¿Por qué no te vas a dormir de nuevo?
- No sé, ya me dio pereza.
- ¿No será que quieres que te apapachen?
- ¡Claro que no, ya no soy una niña! - aclaró bastante ofendida.
- De acuerdo, de acuerdo. No te enojes Maya - la abracé y le di un beso en la frente - yo sé que no eres una niña. - ella asintió firme, le di otro beso y me separé de ella. - voy a cambiarme, tal vez tú tengas pereza, pero yo si estoy muy cansado.

Le sonreí y me fui a mi vestidor, encontré una pijama de franela y me la puse. Salí del vestidor y me encontré a Maya acostada en mi cama y tapada hasta la cabeza. Me dio ternura, Maya seguía siendo una niña, no sólo para mis ojos.

Me acosté a su lado y la abracé, ella se acurrucó en mi pecho y en menos de un minuto se durmió. Yo seguí suspirando por un largo rato, pensando en mi padre, en mi abuelo y en la envidia que le tenía a mi hermana.

- ¿Todo bien Henry? - preguntó con los ojos cerrados.
- Todo bien Maya. - Mentí, le di un beso en la frente y me quedé dormido.

Jamás he sido honesto con nadie.

Prueba / Henry

La idea es que la 2da imagen vaya así para que podamos ver quien escribe. Abajo hay que anotar las etiquetas y el número de capítulo... si es que llevamos capítulo xD.
Había la opción, según recuerdo, que Isis dijo que podíamos poner abajo como la canción que nos inspiró a escribir. Así podemos ir armando un soundtrack, ¿qué os parece?
Sab ;)

Avatares Preliminares

Avatares Presentación:

Ian Amy Henry Dianna Rafaeli Jessica Chad Miley

Avatares Post:

HenryJessicaChadMileyIanDiannaAmyRafaeli




Avatares Fichas:

Ian Amy Henry Dianna Rafaeli JessicaJessicaJessica